sábado, 13 de septiembre de 2008

Si estás harto como yo de la propaganda política habla!

¡Nos ven la cara y nos dejamos! Indignación, rabia, perplejidad, la boca abierta... ganas de salir corriendo… no sé qué más nos da el país. Ya nos habíamos acostumbrado a convivir con el exagerado número de vallas publicitarias que hablaban de lo bueno de la revolución o de las "obras en marcha" -la mayoría inconclusas- de los diferentes gobiernos; para ser justos, incluyendo a la oposición.

En las ciudades y en los pueblos más áridos no faltaban los tubos de hierro sosteniendo la mejor foto del gobernador tal o el alcalde cual. La bola de paja rodando; pero una buena pose, un buen lema, una sonrisa de triunfo, a full color, no podía faltar en el espectáculo visual alrededor de las deterioradas calles y carreteras venezolanas.

No obstante, estas elecciones del 23 de noviembre de 2008 de la "quinta República" fueron el acabose… la punta del iceberg de la contaminación visual, auditiva, olfativa (porque tanto derroche huele a mieerr…. PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII… ¡aunque, ya va!… si la palabra ya se dice de manera constante, enérgica y repetida en la televisión, de boca de nuestro principal gobernante, por qué no decirla: A MIERDA)

Resulta que la consigna de la actual campaña para elegir alcaldes y gobernadores (la cual aún formalmente no comienza, a pesar de que desde enero están publicando y presupuestando, amén de que los entes rectores del proceso se hacen de la vista gorda) es: “mientras más trapos te saque mejor candidato me haces”.

Es un asco escuchar la radio. La propaganda política –cuyo inteligente uso dio el control de las masas a Hitler- se ha vuelto una pelea de viejas chismosas, paupérrimas, carentes de educación y diplomacia… sin códigos de ética, de competencia de altura… y lo peor: sin ningún respeto a la colectividad, porque nadie ha de negar que es una ofensa que, defendiendo en el discurso una supuesta ética profesional y transparencia en la administración de recursos; un gobernante o gerente público utilice espacios publicitarios que deben ser exclusivamente de carácter institucional, para destilar veneno, proveniente de bajos rencores y mal intencionadas acusaciones. La televisión simplemente vino a sumar imágenes a la desvergüenza.

Ahora los rostros altamente “photoshopeados” saltan a la vista por doquier y el río de agua sucia corre y resuelve. El desfile de aspirantes hasta pasa frente a nuestros ojos, aunque no lo queramos ver, en el autobús de la red maestra; llega por correo y hasta se coló en el Facebook. Esto sin mencionar que estamos hablando de la salida y entrada de muuuucho, pero mucho dinero.

Maracaibo pasó a ser parte del territorio de lo imposible, y creo que todo vino por la exagerada campaña municipal de la Copa América. Frente a este panorama, no dejaba de pensar en el muy cuidado desarrollo urbanístico de la ciudad de Barcelona (España), donde hacer públicos semejantes "mamotretos" es impensable; por respeto al urbanismo, al ornato, al arte y al ciudadano.

A todas estas: ¿Dónde está el Consejo Nacional Electoral? ¿por qué no habla? ¿por qué no defiende el derecho del ciudadano a no ser bombardeado y acosado? Las fuentes oficiales informan: “El CNE creará una comisión de seguimiento de medios, que fiscalizará los mensajes publicitarios difundidos, en el marco de la campaña por los comicios regionales del 23 de noviembre" Pero, ante tanta rueda libre, ¿para cuándo lo van a dejar?

Anda por ahí una concurso donde invitan a aportar las cien mejores ideas para Maracaibo. La mía es: que los candidatos salgan a pintar con cal las paredes que mancharon, a rescatar los espacios que ultrajaron, a quitar sus fotos que empapelaron la ciudad para que las quemen todas, junto con sus egos, ambiciones y ansias de poder de una neopublicidad salvaje.

Si te duele tu ciudad, al menos habla.

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