martes, 25 de marzo de 2008

¿A QUÉ SABE TU BOCA?


En la soledad de los días el pensamiento

se va simplificando hasta llegarse a posar sólo en tu boca.

La imagino carnosa, sedienta de sabores, de texturas, de colores.


La mía está a la espera del que toca,

ya marcada sutilmente por los años;

más experta, más selecta, pero preñada de un grandísimo entusiasmo.


Y la sueño. Quizás no sabes que cada noche lo intento.

Y la recreo por pasos,

juntando pedazos pequeños de otros labios.


Tal vez nunca la tenga, pero en la oscuridad de mi cuarto,

soy feliz por todas las veces

en que en el centro de un onírico regazo la he besado.


¡Sabe a mandarinas y a claveles. Sabe a tu calor imaginario!

Sabe a musa en los albores y a pinceles,

a ternura de mujer y a fuertes brazos.


Y al final agotador de tanto intento,

el vacío de la pregunta es necesario:

¿A qué sabe tu boca mi bien, a qué saben tus labios?


(Sepan disculpar los poetas y locos. Es el primer y tal vez único poema de mi vida.

La inspiración vino de los labios rojos de Dalí y de su expreso amor por Gala)

No hay comentarios: