Qué simpáticas son las historias. Los cuentos, las anécdotas. Hoy me he topado con mil. Once minutos, de Paolo Coelho abrió un grifo los últimos días.
La historia 1 (del libro del brasileño) cuenta la vida de María, una chica soñadora de Brasil que paró a prostituta en Suiza por la determinación de un hombre -esa parte me pareció tan desligada de lo que somos las mujeres ¡realmete!- pero con una vida que se volvió interesante luego de atravesar el Camino de Santiago (Para los que no sepan, el Camino de Santiago existe y ha cambiado la vida tanto de Coelho como de algunos personajes de sus libros) Luego de eso, María conoció a un pintor, quien no escapo al aditivo de bohemio y loco de todos los artistas, le enseña caminos "extremos" que llevan al amor. Todo muy normal... entretenido. Bueno para leer en soledad.
La historia 1 (del libro del brasileño) cuenta la vida de María, una chica soñadora de Brasil que paró a prostituta en Suiza por la determinación de un hombre -esa parte me pareció tan desligada de lo que somos las mujeres ¡realmete!- pero con una vida que se volvió interesante luego de atravesar el Camino de Santiago (Para los que no sepan, el Camino de Santiago existe y ha cambiado la vida tanto de Coelho como de algunos personajes de sus libros) Luego de eso, María conoció a un pintor, quien no escapo al aditivo de bohemio y loco de todos los artistas, le enseña caminos "extremos" que llevan al amor. Todo muy normal... entretenido. Bueno para leer en soledad.
La historia 2 llegó en el trabajo: Un día, en que todo era normal, una supuesta muerta dio "señales de vida". Y ¿adivinen cómo? Le succionó el cuello al chico bonito de la oficina ¿Tonta ella, no?
Resulta que el hombre se quedó dormido en medio de la ausencia de la jefa, y entre los ruidos de "alguien viene" y la pereza de "dejenme descansar un rato", la mujer "de chaleco, camisa a rayas y pelo corto a lo niña bonita", le succionó el cuello al niño chulo y desapareció en el salvapantallas de la computadora de la jefa.
La realidad nunca será superada por la fantasía. Jeje.